Elena Llanos


Terapia Individual

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Una terapia individual es un forma sencilla de compartir tus problemas y preocupaciones con alguien que además de escuchar, y por motivo de su experiencia y conocimientos, te puede ayudar a encontrar soluciones.

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Identificar los sentimientos negativos que tienes sobre tu propia persona, enfrentarlos y superarlos, te permitirá ganar autoconfianza así como potenciar tu amor por ti para enfrenar la vida de forma serena, ordenada y estableciendo metas razonables en lo personal, sentimental y profesional.

Todos tenemos cualidades positivas en algún ámbito y somos buenos en algo, lo cual es fácil identificar porque suele ser la causa de tus momentos de felicidad, por pasajeros que resulten. Debemos construir relaciones saludables y evitar aquellas personas que nos agotan las energías con sus problemas o falta de consideración hacia nuestra persona.

A veces sucede que las peores críticas proceden de uno mismo y debemos saber objetivarlas de tal forma que sin negar la realidad, seamos compasivos con nuestra propia persona. Nos enseñan con preferencia a respetar y aceptar las decisiones de los demás, sin atender por igual nuestras propias ideas o puntos de vista, de ahí que debamos aprender a ser asertivos, yo respeto tus opiniones y necesidades, y tu respetas las mías. También es habitual que de pequeños nos enseñen a complacer a los demás, de tal forma que no aprendemos a decir “no”, con todos los graves problemas que ello genera. Aprende a retarte a ti mismo con sencillos desafíos y verás que puedes llegar siempre un poco más allá de lo que imaginas.

A continuación te presento 20 aspectos para tu consideración, relacionados todos ellos de alguna forma con la baja autoestima. Si te identificas con alguno de ellos, es importante que lo soluciones cuanto antes. Según la intensidad y consecuencias que ello tenga en tu vida quizás puedes lograrlo por tus propios medios, sin embargo, con notable frecuencia la ayuda de un profesional puede incrementar de forma decisiva las opciones de superar el problema con mayor éxito. El que tu mereces.

1. Relaciones caóticas:

Es habitual entre quienes sufren de baja autoestima mantener relaciones caóticas. Centrarse forma excesiva en uno mismo, ser hipersensible, albergar sentimientos de ser una persona a la que no se puede amar, estar a la defensiva, etc., son motivos que dificultan construir y mantener relaciones cercanas, honestas y propias de una persona madura. En la baja autoestima predominan los sentimientos de ser heridos, incomprendidos, culpabilizados, así como de ser objetivo de expectativas poco a nada razonables. Junto a todo ello, una pobre capacidad para comunicarse con los demás y la escasa o nula exteriorización de los sentimientos empujan a la persona a relaciones una y otra vez marcadas por el caos.


2. Dificultad para tomar decisiones:

Cuando no puedes decidir aquellos aspectos que afectan diferentes ámbitos de tu vida. Es probable que tengas dificultad para tomar decisiones tan sencillas como por ejemplo qué ponerte de ropa por la mañana.


3. Estar a la defensiva:

Se trata de un comportamiento que se puede activar por el sólo hecho de solicitar nuestra opinión o aportar una idea sobre una decisión. El motivo para desencadenar esta reacción se debe a que tenemos miedo a ser criticados o incluso a que nuestras aportaciones u opiniones resulten rechazadas. Si se nos critica, aunque sea por alguien que nos tiene aprecio, negamos lo obvio y somos incapaces de admitir ningún error.


4. Perfeccionismo:

Entre hacer algo bien y buscar la perfección existe una diferencia importante que puede delatar cierta baja autoestima. Quienes son excesivamente perfeccionistas pueden herir su autoestima cuando alcanzan un grado inferior al esperado por sí mismos y desarrollar sentimientos de inferioridad, los cuales se intentan disimular ante uno mismo incidiendo aún más en la necesidad de alcanzar la perfección, creando un círculo del cual es difícil salir.


5. Trastornos de la alimentación:

Existe consenso entre los especialistas acerca de la relación entre la baja autoestima y los desórdenes en el ámbito de la alimentación. Es habitual que quienes tienen baja autoestima se enfrenten de forma habitual a problemas relacionados con el comer de manera impulsiva, así como alimentarse de forma insuficiente o inapropiada.


6. Hipervigilancia:

De forma constante en un estado de ansiedad y temor ante la posibilidad de cometer un error, las personas con baja autoestima son excesivamente vigilantes del comportamiento de los demás. Vigilantes siempre de lo que otros hacen y dicen, buscan pistas sobre cómo actuar, qué ponerse, qué decir y qué hacer. De igual forma examinan la reacción de los demás de forma minuciosa, con frecuencia malinterpretando lo que ven o escuchan, por cuanto existen múltiples motivos que explican el comportamiento de cada persona, los cuales no pueden conocer. La incertidumbre provocada por la falta de una completa información (al tiempo imposible) les lleva a culparse a sí mismos o a los demás cuando algo no se desarrolla como esperaban.


7. Pensamiento negativo:

Hablar de forma constante hacia uno mismo de forma negativa. Infravalorarse y pretender que somos incapaces de ser útiles en cualquier ámbito personal, profesional o sentimental sin que concurran motivos reales para ello, es un signo de baja autoestima. Este comportamiento nos lleva a devaluar nuestra propia persona ante nosotros, de tal forma que esa misma imagen es la que corremos el riesgo de acabar transmitiendo a los demás.


8. Preocupaciones constantes:

Anticipar el futuro en términos negativos genera un extra de estrés que nos conduce a un estado de inseguridad. Incapaces de disfrutar el momento actual estamos de forma permanente anticipando un futuro en términos que en general no se corresponden con criterios objetivos, intentado saber ya mismo cuál será el siguiente paso, cómo se realizará, qué efectos tendrá, etc. El resultado es una estado de inseguridad que nos afecta desgastando nuestra confianza interior y nos hace sentir frágiles ante el simple paso de los días.


9. Ausencia de asertividad:

Para ser asertivos es necesario tener confianza en uno mismo, algo de lo que carecen la mayoría de quienes sufren de baja autoestima. Sentirse con miedo de no satisfacer los deseos de los demás (incluso de ser rechazado), así como de no atreverse a pedir aquello que necesitamos o simplemente defender nuestro espacio vital. Este tipo de comportamiento en un primer momento nos conduce a generar una rabia interna que llegado un punto límite podemos exteriorizar de forma agresiva-defensiva, sarcástica, brusca o maleducada.


10. Despreocupación por el aspecto físico:

Cuando dejas de preocuparte por tu aspecto físico estamos ante un serio indicio de baja autoestima. No se trata de ofrecer una imagen más o menos artificial (ropa cara, peso ideal, etc.), sino más bien que debemos ofrecer aquella imagen que nos identifica como lo que somos, con nuestros aciertos y defectos, sin pretender desequilibrar la balanza hacia ninguna de los dos extremos. Abandonar nuestro aspecto físico es un signo de que nos abandonamos como personas y nos damos por derrotados.


11. Esfera personal insuficiente:

Debemos mantener unos límites saludables en cuanto al alcance de nuestra esfera vital. EN caso contrario estaremos permitiendo de forma continua la interferencia de terceros agentes en nuestra vida que nos puede empujar a tolerar comportamientos abusivos hacia nuestra persona, sentimientos e intereses.


12. Promiscuidad:

Quienes no se valoran a sí mismos de forma adecuada es habitual que utilicen el sexo como instrumento para llamar la atención de los demás. De esta forma también esperan obtener cierta aprobación como persona. Es un síntoma más frecuente entre quienes han sufrido en algún momento abusos, aunque puede afectar a cualquier persona con baja autoestima. Al verse a sí mismos como alguien imposible de ser amado, confunden el despertar el deseo sexual hacia su persona con ser aceptados en otros planos, lo cual en general no sucede. Más allá del tiempo mismo de la relación sexual, la satisfacción de este tipo de comportamientos es inexistente y provoca una frustración que se suele canalizar empezando el ciclo de nuevo con otra persona.


13. Exagerar:

Cuando exageramos no sólo estamos engañando a los demás sino también a nosotros mismos. La falta de confianza en nuestra persona nos puede llevar a representar hechos o ideas de forma diferente a la realidad, con la componente de la exageración como característica. El problema radica en que además de no reflejar el mundo tal como es, podemos vernos atrapados en nuestras propias exageraciones ya sea aceptando responsabilidades que no nos corresponden, culpando a los demás de forma injusta o simplemente tomando decisiones a partir de información que es precisamente adecuada (por cuanto exagerada).


14. Inventar excusas:

Delatamos baja autoestima cuando nos encontramos inventando excusas siempre que no podemos realizar algo. Lo cual no aplica sólo a peticiones de terceros, sino en muchos casos al hecho de poner excusas a nuestras propias aspiraciones, pretendiendo que no tenemos cualidades profesionales para conseguir un determinado puesto de trabajo, o que no tenemos suficientes cualidades personales para ser amados y aceptados, etc. El resultado de estar siempre inventado excusas es que al final nunca conseguimos realizar nada de todo aquello para lo que en realidad estamos perfectamente capacitados, cualificados y, más aún, nunca obtenemos aquello que merecemos.


15. Dependencia de terceros:

Cuando necesitamos de forma excesiva la aceptación de los demás en nuestro día a día. Es frecuente cuando sufrimos de baja autoestima deambular por la vida sin rumbo fijo, de tal forma que nunca encontramos viento favorable, por cuanto no sabemos a dónde vamos. Esto a su vez nos lleva a pretender ser de allí donde se nos acepte, moldeando nuestra personalidad como si fuera de goma para encajar en cada situación y ante cada persona. Frente a todo ello, lo primero es descubrir quiénes somos y a dónde vamos en la vida. De esta forma podremos elegir aquello que nos conviene y rechazar el resto con la seguridad como norma, construyendo nuestra persona y así nuestra vida de forma saludable, siendo responsables por encima de todo ante nosotros mismos de nuestros logros y destino.


16. Aislamiento:

Quizás te encuentras aislándote por iniciativa propia del resto de las personas sin desearlo en realidad. Podemos estar hablando tanto de amigos como incluso de la propia familia. Si te intentas autoconvencer de que es preferible estar a solas es posible que estemos ante un nuevo signo de baja autoestima. La soledad es una elección que realizada desde la objetividad y la coherencia personal es aceptable y se adapta al perfil de ciertas personas. Sin embargo y aún en estos casos, un mínimo de contacto con el resto de nuestros semejantes es imprescindible para llevar una vida saludable y valorarnos de forma adecuada. Debes observar con especial cuidado cualquier tendencia a aislarte de los demás sin otro motivo que tus inseguridades, negatividad, falta de límites en tu esfera personal, y otros motivos que requieren ser tratados.


17. Desesperación:

Si sientes que el dolor o sufrimiento no tiene límite y nunca terminará es importante buscar ayuda. Sea cual sea la causa de tu sufrimiento es necesario saber que tiene solución, aunque no siempre el paso del tiempo es suficiente. Debemos cambiar la perspectiva desde la cual enfrentamos nuestra vida para escapar de agujeros emocionales que de otra forma nos pueden consumir.


18. Culpar a los demás:

Cuando culpas a otras persona en realidad sólo estás exteriorizando el dolor y daño que llevas dentro de ti. Si miras en tu interior verás que en muchas ocasiones la responsabilidad de tu situación se corresponde con tus actos y decisiones. Es fácil tomar decisiones que nos perjudican y pretender que la culpa de todo ello es de los demás. Cuando tu vida está llena de problemas que requieren solución no es realista pretender que tu careces de responsabilidad respecto de tu propia situación.


19. Materialismo:

Se trata de pretender que siempre nos falta algún objeto para ser más felices. Podemos estar hablando de ropa, móviles, o cualquier otra cosa que se nos antoje como imprescindible para conseguir la felicidad, con el único resultado de apilar objetos y similares que pasado el momento inicial se revela como lo que es, un simple objeto que no puede llenar nuestro interior como personas. Si tu vida está llena de aparatos electrónicos que en realidad no utilizas, o tu armario lleno de ropa que nunca pones, y en todos los casos sigues teniendo la necesidad de comprar más y más, es necesario que te pares a pensar cómo llenar tu interior y alcanzar la felicidad verdadera.


20. Miedo a los cambios y a experimentar cosas nuevas:

Un síntoma de baja autoestima es cuando no nos atrevemos a cambiar nuestras rutinas por motivo de miedos irracionales. Pensamos que si hacemos algo diferente, abandonando nuestra esfera de seguridad, el resultado será catastrófico y las consecuencias nos perseguirán el resto de nuestra vida. Esta falta de confianza en nuestras propias posibilidades es necesario enfrentarla para así poder enfrentar retos que nos acerquen a la felicidad que todos merecemos. No se trata de negar todo lo que nos rodea y escapar a miles de kilómetros, en general es tan sencillo como incorporar en nuestra vida nuevos estímulos de forma controlada que nos permitan probar cosas nuevas de forma serena.

Si no has conseguido ser tu propio dueño puede resultarte muy difícil, por no decir imposible, alcanzar una relación de pareja exitosa.

– Elena Llanos
"Ámate y se feliz"

En “Cómo vivir bien en pareja” aprendemos que una relación de pareja es un camino largo e intenso que requiere atenciones continuas.

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