Elena Llanos


Terapia Pareja

Terapia → Pareja

Además de la terapia individual, podéis optar por realizar sesiones de forma conjunta tu y tu pareja, o también como complemento a las individuales.

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Los problemas en las relaciones de pareja van y vienen. De todas formas, si alguna vez te encuentras de frente con alguno de los aquí comentados, es importante no pasarlo por alto y enfrentarlo cuanto antes de la manera adecuada, para lo cual puede ser necesario recurrir a la mediación de un especialista.

Todos tenemos cualidades positivas en algún ámbito y somos “buenos” en algo, lo cual es fácil identificar porque suele ser la causa de tus momentos de felicidad, por pasajeros que resulten. Debemos construir relaciones saludables y evitar aquellas personas que nos agotan las energías con sus problemas o falta de consideración hacia nuestra persona.

Por ejemplo, es muy obvio que necesitáis ayuda profesional cuando os enfrentáis por ejemplo al problema descrito en el punto número 2 (discusiones constantes), por cuanto sólo alguien que pueda situarse en medio, de forma objetiva y sin tomar partida por ninguna parte, puede buscar vías de acercamiento indicando a cada uno aquello que debe observar, valorar y mejorar tanto en su persona, como en la de su pareja.

De forma ideal ambos miembros de la pareja deben participar en la terapia para obtener nuevas perspectivas respecto de sus problemas, aunque si no resulta posible convencer a tu pareja de ello, es importante que por tu cuenta inicies una terapia individual, a la cual eventualmente se puede sumar tu pareja, aún cuando sea de forma puntual en ciertas sesiones.


10 aspectos a observar en tu relación de pareja.

1. Falta de comunicación:

Al comienzo de una relación parece imposible llegar a esta situación, sin embargo con el tiempo es lo más frecuente. El interés por seguir conociéndose el uno al otro comienza a desvanecer hasta el punto de pensar que ya lo sabemos todo el uno del otro, con el riesgo eventual de poder trasladar nuestro interés hacia una nueva persona. Saber cómo volver a las preguntas que nos hacíamos en los comienzos de la relación y mantener así el interés es siempre imprescindible.


2. Discusiones constantes:

En especial cuando entramos en fases que no parecen terminar nunca. Discutimos una y otra vez por los mismos motivos, incluso aún cuando son de orden menor, y nunca llegamos a un acuerdo. Además, ambos tenemos la sensación de haber perdido la discusión y de esta forma ambos incrementamos nuestra frustración y resentimiento hacia el otro.


3. Falta de confianza:

Hablamos de dos tipos de confianza que deben estar presentes en toda relación de pareja, Por un lado se delata cierta inseguridad cuando por ejemplo no te sientes a gusto saliendo a cenar con tu pareja acompañados de una tercera persona. De igual forma debemos poder confiar en nuestra pareja cuando toma decisiones que nos afectan a ambos (personales, profesionales, etc.), en caso contrario esta falta de confianza nos indica que estamos ante una relación demasiado frágil.


4. Dar prioridad excesiva a los hijos:

Puede ser por parte de uno de nosotros o de ambos. Cuando situamos a los hijos siempre en el primer lugar, un día tras otro, la relación de pareja llega a un punto de extenuación, con el añadido siempre delicado de que nuestros hijos, al crecer con padres que se van distanciando y resintiendo entre ellos, pueden desarrollar comportamientos de inseguridad.


5. Incompatibilidad:

Después de un primer flechazo pueden seguir varios meses de relación idealizada, durante los cuales vemos a la pareja tal como la imaginamos día y noche, en lugar de verla tal como es, con sus aciertos y defectos. En algunos casos se puede dar la circunstancia de que una vez agotados estos meses iniciales nos damos cuenta de que en realidad no tenemos mayor posibilidad de compatibilidad, por cuanto poco o nada hay en común entre ambos. No hablamos aquí de la necesidad de aprender a transitar de la pasión inicial hacia una relación más estable en el plano emocional, sino más bien del hecho crudo que a veces se presenta cuando descubrimos que nuestra nueva pareja tiene unos intereses y valores que para nada coinciden con los nuestros.


6. Fantasmas de relaciones anteriores:

Si tienes sombras en tu interior procedentes del pasado puedes estar comprometiendo tu presente. Es por ello que debemos evitar proyectar sobre nuestra actual pareja conflictos de nuestro pasado con anteriores personas, que quizás por no haber sido tratados de forma adecuada en su momento, nos acompañan día a día y los lanzamos contra quien nada nos ha hecho a partir de un simple comentario o una broma sin mayor importancia.


7. Perdida del deseo sexual:

Es uno de los aspectos que con mayor frecuencia comprometen una relación de pareja por cuanto casi siempre termina por hacer acto de presencia. A diferencia de las infidelidades u otros motivos de conflicto que pueden estar o no presentes en una relación que se encuentra en situación de crisis, la pérdida del interés sexual entre ambos miembros de la pareja es habitual con el paso del tiempo. Sin embargo, suele ser uno de los problemas que de manera más sencilla se puede solucionar, como por ejemplo mirando de nuevo al inicio de la relación y recreando aquellos momentos, por cuanto el problema no está en que aquello que en su día funcionó ahora ya no es válido, sino en que directamente hemos olvidado aquellos momentos al comienzo de la relación. Recuperando y actualizando aquello que en su día nos unió es posible seguir dando muchos más pasos en la dirección adecuada por muchos años, tantos como deseemos.


8. Cambio de prioridades:

Somos como somos y poco o nada lo va a cambiar. Estar en una relación no cambia en definitiva nuestra esencia como personas, la cual puede estar a su vez en constante evolución. Hoy no eres la persona de ayer y quizás tampoco la de mañana. No hablamos de grandes cambios, sino de simple evolución como personas, lo cual eventualmente puede generar un serio conflicto con nuestra pareja si en algún momento parece que podemos estar tomando caminos diferentes, hasta el punto de que podemos pensar que quizás llega un momento en el cual ya no tenemos nada en común. En realidad aquí lo que sucede es que concurre el problema que hemos citado en el primer lugar de todo: Falta de comunicación. El problema no puede ser el simple hecho de crecer como personas, porque ello es natural y necesario. El problema está en la ausencia de diálogo sobre nuestros intereses y sentimientos en los momentos relevantes, que al final nos lleva a una situación donde nos vemos como dos extraños. Una pareja que dialoga sus necesidades vitales con la frecuencia y sinceridad necesaria encuentra un camino común sin mayor esfuerzo.


9. Perseguir-distanciar:

Estamos ante un patrón de comportamiento en el cual podemos caer casi sin darnos cuenta con el paso del tiempo, que a su vez supone una de las principales causas que terminan en divorcio. Tanto el amor como la confianza sufren un desgaste motivado por la falta de intimidad emocional y sexual que sólo se genera cuando estamos en armonía el uno con el otro.


10. ¿Aún hay amor?:

Es el gran problema de una relación y uno de los más complejos de solucionar. Enamorarse es fácil, mantener dicho estado no lo es tanto. Encontrar puntos de compatibilidad y entendimiento, compartir unos valores y una visión de la vida en común se hacen esenciales. Mantener la situación de enamoramiento toda la vida es un reto, aunque con cierto esfuerzo puede ser realizable, con el resultado que ello otorga un sentido a nuestras vidas.


Y ahora, 10 consejos para una vida feliz en pareja

1. Probar nuevas cosas juntos:

Planificar con regularidad tiempo para estar juntos haciendo actividades que ambos disfrutéis, de manera preferible algo nuevo para los dos.


2. Acuérdate de reir:

El humor es la cura para -casi- todo. Incluso en los momentos más oscuros y sombríos el esfuerzo de dibujar una sonrisa en nuestro rostro o el de nuestra pareja puede permitir verlo todo de otra forma.

3. Dialogar desde la serenidad:

Cuando aparece algún conflicto que degenera en discusión con una fuerte componente emotiva, es importante aplazar cualquier diálogo hasta que los ánimos se hayan tranquilizado, de lo contrario es fácil arrepentirse de la mayoría de las cosas que en esos momentos se pueden lanzar el uno contra el otro, empeorando aún más la situación hasta hacerla insostenible.


4. Corregir los errores de forma conjunta:

Una relación de pareja implica a dos para todo, incluido aquellos casos en los cuales uno comete un error. Se debe solucionar trabajando los dos en la misma dirección.


5. Conserva la honestidad:

La integridad personal es fundamental en cualquier tipo de relación y aún más con tu pareja. Estamos hablando de ser honestos en todo, incluido el dinero, siendo este último motivo de frecuentes enfrentamientos en la pareja.


6. Demuestra empatía:

Ponerse en el lugar del otro y entender el porqué de sus acciones, puntos de vista, aciertos y errores es necesario para aportar la perspectiva adecuada en cualquier situación. Escuchar con sinceridad sin estar a la defensiva es uno de los mejores secretos que podemos aplicar para entendernos con nuestra pareja en cualquier situación.


7. Mentalidad de “equipo”:

Cuando arrecian las dificultades, es importante que nuestro lenguaje refleje que somos dos, de ahí la conveniencia de utilizar por ejemplo el “nosotros” en lugar del “tu” y del “yo”.


8. Haz preguntas interesantes:

En lugar de la típica pregunta “cómo ha ido hoy”, puedes probar con alguno nuevo y diferente del estilo, ¿qué te ha hecho reír al máximo hoy?, ¿te has sentido solo/a en algún momento del día?


9. Trátate bien:

Las parejas más saludables lo son al mismo tiempo a título individual. Es necesario ser capaz de encontrar la felicidad por cuenta propia y luego compartir todo ello con tu pareja, en lugar de pretender que alguien te solucione tus problemas y tu vida. Un estado emocional saludable te facilita saber qué deseas y cómo logarlo, para luego compartirlo de forma positiva, sin dramas ni traumas.


10. Respeto:

No debemos ser maleducados ni groseros con nadie, y por supuesto tampoco con nuestra pareja, Por ello nunca te despeñes con frases del estilo, “eres un… ”, “eres una… ”, etc. No intentes hacer daño porque cuando se trata de seres humanos es fácil conseguirlo y luego todo se destruye.

Debemos construir y edificar nuestra persona sobre valores nobles que nos permitan compartir en alegría y felicidad el largo camino de la vida, en compañía de la persona que amamos.

– Elena Llanos

En “Cómo vivir bien en pareja” aprendemos que una relación de pareja es un camino largo e intenso que requiere atenciones continuas.

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